¿Qué deben hacer los
trabajadores frente a una tecnología que llegó para quedarse?
Una
gran parte del personal que labora en oficinas, profesionales y maestros se
verán afectados por la inteligencia artificial. Ya es un hecho, estos programas
sofisticados y futuristas ya están tomando el control de aquellas áreas repetitivas
o generales, incluso, aquellas que requieren análisis vertical, horizontal y
comparativo, cálculos matemáticos, atención a clientes, registros, análisis e
interpretación de estados financieros; elaboración de facturas, manejo de
registros escolares, tutorías virtuales. Y en el periodismo montones de
trabajos; en fin, son tantas las tareas que hace la inteligencia artificial.
Esta ya está tomando el control casi de todo de una manera muy rápida.
Hace
unos dos años no se usaba tanto la inteligencia artificial como se usa en este
momento, y se espera que cuando termine este año 2026 haya tenido un avance,
que algunos catalogan ya de “terror”, porque asumirá el control de oficinas,
redes sociales, internet, publicidad, docencia, industria, manejo de la
información, casi todo.
Siempre
que hay una nueva innovación tecnológica a gran escala, viene la incertidumbre
y el temor de los empleados administrativos, profesionales y educadores. Ya la
humanidad pasó por esto. Primero la Revolución Industrial, después el desarrollo
de las computadoras y su uso masivo en las oficinas y escuelas. Posteriormente
el internet y las redes sociales. Después de la pandemia, el uso masivo del
comercio electrónico; y ahora llegó, casi de una manera mágica, la inteligencia
artificial.
¿Qué hacer?
Primero,
la humanidad, y sobre todo los que trabajan en oficina y educadores, deben
tomar conciencia que es inevitable que la inteligencia artificial tome control
de un montón de tareas que realizan en este momento. Es obvio que ya no se
necesitará tanta gente para esos trabajos. Habrá que reducir el personal –despidos, y contratos que no se
renovarán.
Segundo,
eso les creará problemas emocionales, ansiedad, depresión y temor si no
aprenden a enfrentarse al desafío que representa la inteligencia artificial.
En
tercer lugar, la buena noticia. No hay que tener miedo al despido o reducción
de personal. Lo que hay que hacer con seriedad es exactamente lo que hicimos en
el pasado: adaptarnos, aprender, reinventarse, tomar cursos, ir por el camino
de las nuevas tecnologías.
Así
es. Ya deben estar los maestros,
oficinistas, contadores, analistas de recursos humanos, periodistas y todos los
afectados leyendo y entendiendo que es la inteligencia artificial ¿Cómo se
usa? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son las tareas que ya está haciendo? ¿Cómo debo
usarla correctamente?
Si
no lo ha hecho, aún está a tiempo de aprender la utilización de las
herramientas que se requieren para trabajar con esta tecnología, de manera tal
que no sea la inteligencia artificial (IA) la que controle y dicte las pautas
que se deben seguir, sino que ella sea lo que debe ser: una herramienta auxiliar y no la que me
manipule con plagio, información falsa o errónea y repetitiva. Sino que usted sea
el que se beneficie de su uso en labores de oficina, como profesional, técnico,
maestro o en cualquier campo donde la necesite para hacer su trabajo más
eficiente, preciso y rápido.
La inteligencia artificial ya convive con nosotros. Es un hecho.
