viernes, 1 de abril de 2011

Las relaciones humanas en nuestra vida diaria…


Relaciones humanas es el nombre dado al conjunto de interacciones que se da entre los individuos de una sociedad, la cual posee grados de órdenes jerárquicos…" "Ésta se realiza gracias a la comunicación, que puede ser de diversos tipos: oral, visual o de imágenes, afectiva, señas; y otros lenguajes creados a partir del desarrollo de las sociedades complejas, como el lenguaje económico, científico, político y por medio de la red informática mundial, llamada Internet (salas de chat y las redes sociales, como Facebook)…” Enciclopedia Wikipedia.

“Las relaciones humanas son básicas para el desarrollo intelectual e individual de los seres humanos, pues gracias a ella se constituyen las sociedades tanto pequeñas (simples, como las aldeas) como grandes (complejas, como las megalópolis).”

Cada ser humano desarrolla su propia personalidad, como ser individual; pero, también necesita desarrollarse como miembro importante de una sociedad, pueblo o ciudad. Más concretamente, los semejantes tienen que formar parte de una colectividad humana, que puede ser la familia, escuela, área de trabajo, club deportivo o social, gremios profesionales, sindicatos de trabajadores, etc.

Si no logra adaptarse o convivir armónicamente con las demás personas, entonces, se origina una serie de problemas que afectan a todos, incluyendo, su individualidad. Muchos desajustes emocionales del ser humano, tiene que ver con la forma como se relaciona con los demás.

"En la familia, en la escuela y en las empresas se observan conflictos que nacen de las malas relaciones humanas".

En primer lugar, se debe entender claramente que todos los semejantes son diferentes, en el aspecto físico, cultural, social, intelectual; por lo tanto, tenemos que respetar las diferencias individuales. No se debe tratar mal a una persona, porque piensa o actúa diferente a nosotros, o porque no la podemos convencer para que haga lo que nosotros queremos…

Por otro lado, las relaciones humanas deben estar guiadas por una serie de reglas necesarias, para la mejor convivencia humana; tales como, los principios morales y cristianos, reglas de urbanidad; códigos de ética y reglamentos internos -en el caso de las áreas de trabajo- y cualesquiera otras normas que ayuden a mantener la armonía entre seres humanos…

Jamás debemos perder de vista, por más esfuerzo que hagamos para que esto no ocurra, el hecho de que siempre tendremos conflictos con las demás personas en cualquier ámbito, donde se desarrollen las relaciones humanas; ya sea en el hogar, la escuela, en el trabajo, o en sitios tan ocasionales y diferentes, como una farmacia, un supermercado, un parque o simplemente, caminando por la calle…

Lo importante frente a las diferencias humanas, que son parte inalienable de la vida del ser humano, es conservar la calma o el autocontrol emocional y utilizar las herramientas más poderosas para resolver éstos problemas: “el diálogo y el buen razonamiento”.






Autor:

Eric Aragón

14/05/10

¡Aún no te desmayes!

¡Jamás! Por ningún motivo, abandones la batalla por la superación...

Si estás pensando en este instante, que tu esfuerzo no vale la pena, porque tu difícil situación no mejora: ¡Nunca, dejes de luchar!

Ya sea que tengas un problema económico, de salud, falta de vivienda, familiar o pésimas condiciones de vida… ¡Jamás! Por ningún motivo, abandones la batalla por la superación. “No es el momento apropiado para desmayarte”.

Es cierto que a veces estamos cansados y sentimos que la carga que llevamos al hombro es tan pesada, que perdemos poco a poco la motivación y la esperanza de que el día de mañana será mejor. Incluso, nos atrevemos a pensar que el mismísimo Dios nos abandonó.

Vemos que nuestros sueños e ideales se alejan de nosotros o se van desvaneciendo como la neblina. Creemos -en medio del desánimo- que las metas que fijamos, son inalcanzables. Por lo tanto, dejamos de estudiar; ya no queremos levantarnos al amanecer con nuestros sueños e ideales; se pierde el interés por ser eficiente en el trabajo; los jóvenes abandonan el esfuerzo y sacrificio por la superación; el maestro pierde el deseo de ser un buen ejemplo para los niños; la comunidad deja de trabajar en equipo para llevar a sus hijos: agua potable, luz, vivienda y educación. En fin, cuando se pierde la motivación dejamos de luchar por nuestros sueños e ideales, que son necesarios para mejorar las condiciones de vida de una persona, familia o comunidad.

¡Cierto! Si te desmayas en este momento, tu carga será más liviana, ni siquiera te darás cuenta de quién la llevará por ti. Lo que verdaderamente tiene valor en la vida, se obtiene mediante grandes esfuerzos y sacrificios –cuesta mucho, no cae del cielo- ¡Recuerda! Todo lo que se consigue sin ningún esfuerzo es efímero, ligero, sin valor y se parece a la neblina.

Pero ¿Cuáles serían las consecuencias si dejas de luchar en este momento? Tu vida sería triste, apagada, llena de llanto y dolor, y de muchas frustraciones. Cuando vayas llegando a la vejez, tu dolor será más intenso; porque descubrirás que pudiste lograr muchos ideales, si no hubieses tomado la errada decisión de abandonar la lucha antes de tiempo. Y lo que más aumentará el llanto, es que quisieras empezar de nuevo; pero, ya no puedes, ahora, los años que tienes representan tu peor enemigo: implacable y sin compasión.

¿Estás cansado? ¡Está bien…! Toma un pequeño descanso; pero, AÚN NO TE DESMAYES. De ahora en adelante, cada día, levántate dispuesto a luchar por tus sueños e ideales. Cuánto más pesada sea tu carga, pídele a Dios y a Jesús, más fuerzas para no rendirte jamás. Toma la decisión de llegar hasta el último suspiro de tu vida: trabajando duro, con mucha fe y sacrifico, para lograr mejores condiciones de vida para tu familia y para ti.



Recomendaciones para una mejor vida:


Nunca te olvides de los preceptos cristianos y guarda en tu corazón los mandamientos de Dios. Esta regla traerá largos días y paz a tu vida.


La misericordia y la verdad: escríbelas en tu corazón y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.


Siempre confía en Dios y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y El enderezará tus veredas.


Teme a Jehová y apártate del mal; porque será salud para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos.


Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre y no desprecies la dirección de tu madre; porque adorno de gracia será a tu cabeza y collares a tu cuello. (Obviamente, si no tienes padres o tutores que te den un buen ejemplo de trabajo, honradez y amor, entonces, sigue los buenos ejemplos de las personas que te rodean).


Si los pecadores te quisieran engañar, no lo permitas. Si te dicen ven con nosotros, acechemos sin motivo al inocente, aparta tus pies de sus veredas. Porque sus pies corren al mal y a derramar sangre.



Léase el libro de los Proverbios, capítulos 1 y 3, Antiguo Testamento.




Por:

Eric Enrique Aragón

27 de marzo de 2011

Recurso humano, factor vital para el desarrollo empresarial…


Una empresa puede tener todos los elementos necesarios para funcionar como tal; incluso, para competir a nivel internacional; sin embargo, será muy difícil, para no decir imposible, mantenerse en el mercado; si ésta no toma en cuenta el factor más importante: el Recurso Humano. Y sobre todo, considerando que los actuales mercados son cada vez más exigentes y competitivos.

¡Cierto! en muchos países existen empresas que tienen años de estar funcionando… Pero ¿Realmente han logrado el desarrollo económico esperado? ¿Los servicios o productos que venden tienen buena calidad? ¿Han contribuido con algo positivo a la comunidad? ¿Se han expandido…? ¿Utilizan la tecnología adecuada y moderna? ¿Tienen una cuota importante de mercado? ¿Sus empleados se sienten satisfechos y han obtenido aumentos salariales importantes…? ¿La imagen de la organización ha mejorado?

En fin, son tantas razones para sustentar que muchas empresas se mantienen funcionando con un alto costo operativo, que son mediocres, poco o nada competitivas o que han desaparecido, a pesar de tener grandes perspectivas de crecimiento económico. Y esta situación negativa se debe a un sencillo razonamiento; pero, difícil para muchos empresarios: de todos los factores de una empresa, el más valioso, como fuerza motora para la organización, es el Recurso Humano, llámese colaboradores, trabajadores, seres humanos, asalariados, o como desee referirse a ellos…

Lo más fácil para un gerente, jefe de recursos humanos o administrador financiero es tomar medidas, sin medir el impacto psicológico que tendrá en la fuerza trabajadora. Por ejemplo, jugar con los salarios de los trabajadores, carecer de una verdadera política de incentivos y aumentos salariales; establecer sanciones fuertes contra los empleados, sin pensar en la capacitación periódica para mejorar la eficiencia de éstos; no hacerlos de una u otra forma partícipes del crecimiento y desarrollo económico de la empresa; o negarles a los hijos de los trabajadores becas escolares u otros incentivos familiares; y prescindir o restarle importancia a las reuniones periódicas y a la convivencia laboral; además, de la falta de una responsabilidad social frente a la comunidad, en la cual se desarrolla la empresa, definitivamente, estas prácticas convierten al trabajador en un ser negativo y desmotivado, menos en aquel colaborador competitivo que espera tener toda organización.

¡Quizás, allí está la falla…! Una gran cantidad de empresas esperan que el excelente recurso humano les caiga del cielo… Error… ¡Jamás lo conseguirán…!

Las empresas deben convertir al trabajador en un colaborador competitivo, leal, seguro de sí mismo, satisfecho con su empleo… y que desee quedarse y crecer con la empresa…







Autor:
Eric Aragón
3 de mayo de 2010

martes, 1 de marzo de 2011

¡Qué futuro dejamos a nuestros hijos…¡

Hace uno días, mi hija mayor –Mi Dios me ha regalado dos lindos hijos- me pidió que la ayudara a resolver una tarea que le habían dejado en el colegio. Ella está en el último año de la escuela secundaria y estudia Filosofía y Letras.

Se trataba de unas preguntas relacionadas con la familia, los valores morales y la sociedad. Recuerdo perfectamente las tres preguntas que me formuló: ¿Cómo influyen los valores morales en la sociedad? ¿Cómo la sociedad influye en la vida familiar? Y finalmente ¿Cuál es la raíz de la violencia intrafamiliar?

A continuación presento la explicación que le hice (a mi hija) en el mismo orden de las preguntas:

1. Uno de los mayores problemas de la sociedad actual, es que carece o no quiere respetar los valores morales, que representan la guía o el código de reglas que son necesarias para la mejor convivencia colectiva. En consecuencia, si no tratamos de conducirnos en nuestra vida cotidiana, tomando como referencia estas reglas morales o de conducta, estaremos viviendo en iguales condiciones que en aquellas etapas de la historia humana, donde prevalecía la violencia, la inmoralidad, y el libertinaje como forma de vida, sin medir los resultados de tales acciones.

2. En una empresa tiene que existir la buena comunicación, el respeto a los jefes y compañeros de trabajo; el cumplimiento del reglamento interno, las excelentes relaciones humanas y el buen trato a los clientes –que son la razón de la existencia de las organizaciones empresariales-. Esta práctica será uno de los factores importantes, para mantener a la empresa siempre competitiva, en un mercado cada vez más complejo. Igual ocurre con la sociedad y la familia. Ambas están unidas, de manera tal que una sociedad que rinde culto a todo lo negativo, será un mal ejemplo para la familia y sobre todo para los niños que serán parte de esa sociedad en el futuro.

3. La violencia intrafamiliar se origina precisamente en la falta de valores morales. Son éstos los que enseñan el gran valor de la unidad familiar, la tolerancia, la bondad, la solidaridad, la comprensión, el desprendimiento, el trabajo, la responsabilidad, la puntualidad, el esfuerzo y sacrificio; y el verdadero amor que debe existir en la conviviencia familiar. Y por supuesto, factores externos como las drogas y el alcoholismo, también hacen daño a la familia.


Si pensamos que no podemos hacer nada, porque la sociedad ya está dañada y pareciera que es la moda a nivel mundial; estaremos haciéndoles un gran daño a nuestros hijos y a los niños que tanto necesitan ayuda, a nivel mundial.

Me gusta repetir, en lo más profundo de mi mente, “No puedo cambiar el mundo, pero, si puedo cambiar mi conducta y hacer todo lo posible, empezando con el ejemplo de mi vida, para que mis hijos sean mejores seres humanos y cristianos.

Créanme que si podemos construir un mundo mejor para nuestros hijos…





Autor:

Eric Aragón

16 de abril de 2010

Un verdadero servidor público

¡Qué orgullo y satisfacción debería ser para un ciudadano ocupar un cargo público! Sin embargo, la realidad de muchos países es totalmente diferente. Todavía existen naciones donde no se ha superado la corrupción ni las ansias desmedidas de poder.

Para algunos participar en la vida política de un país, significa hacer "toda clase de negocios", abusar de la posición, perseguir a los opositores, acomodar las leyes, etc. Y para otros –la mayoría- es como una maldición.

Es lamentable que muchos políticos no entiendan la “gran oportunidad “y hasta el privilegio, que se les ha concedido para llevar salud, vivienda y educación a muchos sectores marginados; trabajar de la mano con la empresa privada, de modo que ésta se sienta comprometida a apoyar las políticas sociales y crear más fuentes de empleo. En fin, ser un facilitador de una mejor calidad de vida y participación ciudadana, debe ser la verdadera vocación del político.

Una excelente gestión pública es aquella que cumple con las leyes, que busca el beneficio de la mayoría y no de unos cuantos; que practica la honradez y se enorgullece de la buenas acciones; de manera tal, que todos los ciudadanos y sobre todo, la juventud –que es la heredera política- sientan que si vale la pena participar en la vida pública de la nación, porque ésta se rige por los principios morales y por el deseo de servir a los demás, como debe ser la verdadera política, ya sea partidista o aquella política más científica...

Recordemos ciertos extractos del discurso de Pericles, gran político y orador ateniense, que vivió aproximadamente, entre los años 495 a.C. y 429 a.C.

“Tenemos un régimen político que no emula las leyes de otros pueblos, y más que imitadores de los demás, somos un modelo a seguir. Su nombre, debido a que el gobierno no depende de unos pocos sino de la mayoría, es democracia...”

“En lo que concierne a los asuntos privados, la igualdad, conforme a nuestras leyes, alcanza a todo el mundo, mientras que en la elección de los cargos públicos no anteponemos las razones de clase al mérito personal, conforme al prestigio de que goza cada ciudadano en su actividad; y tampoco nadie, en razón de su pobreza, encuentra obstáculos debido a la oscuridad de su condición social si está en condiciones de prestar un servicio a la ciudad...”

“Si en nuestras relaciones privadas evitamos molestarnos, en la vida pública, un respetuoso temor es la principal causa de que no cometamos infracciones, porque prestamos obediencia a las leyes, y principalmente a las que están establecidas para ayudar a los que sufren injusticias y a las que, aun sin estar escritas, acarrean a quien las infringe una vergüenza por todos reconocida...”

Pericles fue un gran político, digno de imitación por parte de nuestros políticos contemporáneos. Promocionó la literatura y el arte. Convirtió a Atenas en un gran centro cultural y educativo; embelleció la ciudad, creó fuentes de empleo, defendió la democracia y libertad de expresión... “Esto si es querer al país...”


Por:
Eric Enrique Aragón
18 de enero de 2011


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