jueves, 23 de enero de 2025

“JP Morgan y los bonos de Panamá”

El banco de inversión JP Morgan (EUA), uno de los más influyentes a nivel mundial, ha rebajado su recomendación sobre los bonos del estado panameño, como resultado de las reiteradas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, sobre el manejo del Canal de Panamá y la influencia de ciertas empresas vinculadas al gobierno chino.

Jones, Marc. “JP Morgan rebaja su panorama para Panamá por amenazas de Trump de “recuperar” el canal.” El Economista, 23 de enero de 2025.

Indudablemente, las consecuencias para Panamá son inmediatas, pues habrá un impacto en los mercados financieros. Además, si las tensiones entre Estados Unidos y Panamá se prolongan, lo más seguro es que aumentará el riesgo en las calificaciones crediticias, lo que se traducirá negativamente en la capacidad que tenga Panamá de obtener financiamiento internacional. Por otra parte, no se puede pasar por alto el hecho de que la cooperación y los acuerdos comerciales suscritos por ambas naciones se verán afectados.

La nación istmeña no tiene la suficiente fortaleza económica ni influencia global, como para hacerle frente a las presiones financieras y de otra índole que ejerza el país más poderoso de la tierra (aún lo es) sobre un pequeño país, cuya población sufre por la corrupción que hubo en gobiernos anteriores y porque todavía las grandes soluciones a sus necesidades no llegan –solo discursos políticos.

Una estrategia diplomática “inteligente”, tendría que comenzar con la búsqueda del diálogo con los altos funcionarios del gobierno de Donald Trump, para entender las motivaciones reales y poderles explicar de manera contundente que Panamá administra correctamente el Canal de Panamá, su administración es transparente y no existe influencia de ninguna empresa, sea china o de otra potencia. “Tan simple como esto”.

Pareciera que el gobierno panameño se está enredando solito. Hasta el momento, por lo que se ha visto, no ha intentado tener un diálogo con el gobierno estadounidense. Eso es lo primero que aconseja la “ciencia de la diplomacia”: el diálogo entre los dos, con el objetivo de solucionar el conflicto. Pero, si hacemos lo opuesto, buscar la confrontación y recorrer el mundo antes de hablar con el principal socio comercial y estratégico de Panamá, le estaríamos echando más leña al fuego…

Las emociones negativas y los malos consejeros perjudican a los gobernantes y al país.

Por: Eric Aragón

miércoles, 22 de enero de 2025

¡Poderosos gobernantes se han inclinado a EL!

 

El discurso inaugural del presidente Donald Trump, me recordó a un poderoso rey, que a pesar de que gobernaba un imperio y su palabra era la ley, en un momento de su historia, decidió reconocer que había un poder superior a él.

El rey Nabucodonosor, movido por la fe, persistencia y confianza que Daniel, un esclavo hebreo, tenía en Dios y cuya Fe no fue en vano; ya que el Dios de Israel (El mismo de nosotros los cristianos), además de darle sabiduría a Daniel lo defendió de sus enemigos, tomó la decisión (Nabucodonosor) de RECONOCER públicamente a Dios como el “Único y Poderoso Dios”, por encima de su gobierno y poderes.

Antes de Nabucodonosor -rey de Babilonia- hubo otro rey en Egipto (Faraón), que viendo los milagros que Dios hacía por medio de José -esclavo hebreo-, igual que el rey de Babilonia, “RECONOCIÓ a Dios como el más grande”. Lo cierto es que a esos reyes de alguna manera Dios los bendijo. El Dios de Israel, nuestro Dios, es un Ser Supremo, que de alguna forma honra a quienes le honran.

Quizás poca gente y analistas políticos resalten en forma positiva un detalle muy interesante, en la toma de posesión del nuevo mandatario de los Estados Unidos de América (20 de enero de 2025), y es el hecho de que el presidente número 47 de la nación mas poderosa del planeta Tierra, reconoció a Dios, el de los hebreos y de nosotros los cristianos, como el Dios poderoso que está por encima de él y de Estados Unidos.

Cuando se le agradece a Dios y se reconoce a la familia que Él creo como la fuente de vida y amor para los seres humanos; entonces se le está dando a Dios el sitial que se merece.

 Por: Eric Aragón