jueves, 9 de junio de 2011

¡Aprenda a confiar en Jesús!

¿Realmente confiamos en Jesús? Es difícil cuando se tienen problemas graves demostrar esa confianza en el Salvador. La mayoría de personas adoran a Dios en el tiempo de las “vacas gordas”; es decir, cuando tienen comida en abundancia, un techo para cobijarse, las enfermedades no se asoman mucho y son benignas. El dinero, no sobrará, pero, siempre llega y oportunamente; el trabajo remunerado siempre está allí; los amigos y familiares abundan. En fin, como dirían algunos: “la fortuna me sonríe”. ¿Y así quién no adora a Dios?

Sin embargo, ésta no es la misma situación para todos los mortales. Algunos están entre la pared y la espada… De caída en caída… Con todo en contra… ¿Y que haría usted, si esta cruel realidad lo acompañara con mucha frecuencia?

Existen individuos que no les importa nada ni con nadie. Con sus malas acciones se buscan los líos; y no les interesa el futuro ni el de sus familiares. Sin embargo, por el mundo, también, camina otro tipo de gente. Aquellos con sueños de esperanza, fe y amor. Los que añoran un futuro mejor para ellos y sus seres queridos. No obstante, pareciera que todo estuviera en contra de estas personas. Como dijo ese gran caudillo latinoamericano, Simón Bolívar: “He arado en el mar”. O quizás aquí se cumplen las palabras del famoso escritor norteamericano, Og Mandino, expresadas en una de sus obras: “La vida está 6 a 5 en contra de uno…”

La llave para abrir la puerta de la esperanza, la salvación y encontrar una luz en el camino, es CONFIAR EN JESÚS… ¡Cuántas veces sea necesario, hazlo! ¡No te desmayes aún! ¡Espera un poquito más..! ¡Confía en Jesús..! ¡El jamás te abandonará! ¡Habla con Él…! Sé sincero con Jesús y recibirás la ayuda necesaria… ¡Él jamás te abandonará!

El (Jesús) escucha tu llanto y siente tu dolor. Cree en sus palabras: “Yo soy el camino, la verdad y la vida…” “Lleva mi carga que es ligera y Yo llevaré tu pesada carga". “Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré grandes cosas…”

Cuando sientas que tu motivación y fuerza se alejan de ti; y ya no quieres seguir luchando… ¡Entonces! Es el momento de decirle a Jesús: Señor mi vida es tuya, tómala por favor. Desde este momento pongo mi plena confianza en ti. No temeré y en medio de mis lágrimas te adoraré hasta el último aliento de vida. ¡Gracias Jesús por la vida que me has dado y por mis seres amados!







Por: Eric Enrique Aragón
9 de junio de 2011

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