viernes, 1 de abril de 2011

El arte de delegar funciones

¿Por qué debe delegar funciones? La respuesta es sencilla. Si usted lo hace bien, obtendrá mejores resultados; además, logrará llegar a la meta, con suficientes fuerzas para seguir realizando otros proyectos.

Distribuir las responsabilidades, hará que todos los colaboradores o miembros de su equipo de trabajo, se sientan motivados; ya que cada uno estará haciendo un aporte valioso, para que se pueda realizar la labor asignada con eficiencia. En otras palabras, la carga –que a veces es bastante pesada- se estaría repartiendo equitativamente, en base a las cualidades y habilidades de cada persona. Si se fracasa o no se llega a la meta fijada, entonces, lo más seguro, es que la mayoría (colaboradores) tome la decisión, de volver a empezar –a empujar nuevamente la carreta-.

Y si se gana o se alcanza el objetivo previamente establecido, todos los involucrados sentirán una gigantesca satisfacción personal, que únicamente proporciona el éxito, cuando éste se conquista. ¡Y por supuesto! El jefe demostrará ser un excelente líder y eficiente en su trabajo; y todo el equipo lo seguirá. Las organizaciones que han logrado expansión, desarrollo, crecimiento, calidad y la excelencia en sus recursos humanos, tienen algo en común: sus jefes han aprendido a delegar funciones.

¿Cómo aprender este arte?

En primer lugar -y jamás debe olvidarse-: las reglas que forman parte del arte de delegar funciones o tareas, se aplican en cualquier área. Puede ser una empresa, institución gubernamental, ejército, equipo deportivo, iglesia, familia o en cualesquiera otras organizaciones compuestas por seres humanos, y que buscan llegar a una meta.

En segundo lugar: delegar funciones con eficacia, no se consigue de la noche a la mañana. Es un proceso que se aprende y se perfecciona toda la vida. Lo esencial es que se tenga la actitud positiva y se hagan los esfuerzos necesarios, para aprender este complicado arte; pero, necesario para toda empresa. Debe entender que ser jefe o estar a cargo de un grupo de personas; no significa que usted debe hacerlo todo. A veces esta actitud se adopta por miedo a que los subalternos le quiten el puesto de trabajo, ya que cabe la posibilidad de que los colaboradores, aprendan a realizar las tareas, igual o mejor que usted. O simplemente, porque así lo aprendió: “el gerente lo debe hacer todo”; incluso, hasta con una desconfianza y secretismo, en exceso.

Pues, permita que le diga, que está en un grave error, que sólo le traerá conflictos y más conflictos. Llevar en sus hombros una carga demasiado pesada, le ocasionará un desgaste físico y mental, innecesariamente, que lo puede conducir al hospital. Será más propenso a perder el control emocional.

Además, perderá de vista lo prioritario o lo más importante que debe atender el jefe. Le costará más, conseguir que los empleados sean eficientes; ya que serán indiferentes, porque usted no los toma en cuenta. Por último, las críticas hacía usted serán más intensas.

Con respecto al miedo de que lo desplacen de su puesto, no está equivocado; le puedo decir, sin temor a equivocarme, que tiene toda la razón. Vivimos en un mundo competitivo; en el cual todos aspiran a mejorar su salario y posición dentro de una organización. Sin embargo, no hay que asustarse. ¡Esto es normal! Además, es necesario para nuestro crecimiento como trabajadores o profesionales, pues, nos veremos obligados a ser cada día más eficientes y responsables con nuestra labor cotidiana. Aunque lo ideal es que siempre estemos motivados a buscar la superación y no esperar que alguna situación externa nos empuje a ello…

Si usted es disciplinado, puntual, responsable, sigue las instrucciones y reglamentos de la empresa, se instruye y procura siempre hacer sus tareas de la mejor manera: "crea que siempre será competitivo y necesario en una organización". “Gente así, se necesita siempre para el progreso…” Se le considerará un recurso humano valioso.

Con el permiso de ustedes –amigos lectores- quisiera hacer referencia a una historia. A pesar de que ocurrió en la antigüedad, contiene una serie de reglas indispensables para delegar funciones y ser un mejor jefe o gerente. Incluso, son principios que contribuyen a sustentar lo expuesto por grandes especialistas en la materia y por las universidades más prestigiosas del mundo. Son reglas que rigen en la actualidad y que de hecho, son aplicadas con eficacia, por los administradores de las organizaciones empresariales más grandes y poderosas de nuestros tiempos.

La historia gira en torno a unas recomendaciones que le hace un sacerdote, con mucha experiencia a Moisés, quien tenía la delicada misión de conducir a la nación hebrea (Israel), después de que ésta fue liberada por los egipcios (estuvieron bajo cautiverio por un poco más de 400 años). El mismo Dios le había encomendado a Moisés la tarea de dirigir (gerenciar, administrar, liderizar) al pueblo hebreo, en su larga travesía por el desierto, hasta llegar a la Tierra Prometida (hoy Israel).

El sacerdote llamado Jetro (también suegro) le hizo una visita a Moisés; pero, al ver a éste tan agobiado por su trabajo, le hizo algunas recomendaciones para ser más eficiente como administrador:

1. No hagas todo el trabajo; pues, así terminarás muy enfermo y tu pueblo caerá en la confusión y desorden. El trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás por más que quieras hacerlo tú solo. (no pretenda ser Dios o Superman).

2. Ahora oye mi voz –dijo su suegro Jetro: yo te aconsejaré y Dios estará contigo en todo momento. (escuche los consejos de las personas con más experiencia y sabiduría; y someta a Dios todos sus proyectos en oración).

3. Enseña al pueblo las ordenanzas y las leyes; muéstrales el camino por donde deben andar y lo que han de hacer. (capacitar a los trabajadores o colaboradores para que entiendan las políticas, reglamentos, leyes, objetivos y metas de la empresa. Ofrecerles un plan de beneficios e incentivos, de modo que se sientan motivados y satisfechos con la organización).

4. Analizar las cualidades, fortalezas y debilidades de cada trabajador, para seleccionar a los apropiados, que se encargarán de algunas tareas. Los asuntos más delicados, graves o importantes los atenderá el jefe (seleccionar al personal adecuado).

5. Diseñar un plan de trabajo que debe seguir cada colaborador, en forma ordenada, consistente y uniforme. Y que permita evaluar los resultados parciales de la gestión, de manera tal que se puedan hacer los correctivos oportunamente.

6. Los colaboradores resolverán los asuntos más livianos. Lo más delicado, grave o importante lo resolverá el jefe y así se le explicará a los subalternos, para que ellos no se tomen las atribuciones que no les corresponde. ¡Claro! Si necesita el gerente apoyarse en las sugerencias e ideas de los colaboradores, los hará partícipes de las alternativas de solución –con mucha prudencia- para que no vayan a interpretar erróneamente que el administrador carece de iniciativa. Siempre el administrador debe mantener el liderazgo y control de todo, sin lugar a dudas o malas percepciones.

7. El líder, o sea el gerente, debe realizar reuniones periódicas con los subalternos, para medir los resultados, avances, logros y dificultades, que se tangan por el camino, y que son normales en toda gestión.

Moisés, mejoró su gestión como administrador, porque supo escuchar y poner en práctica las recomendaciones, de una persona con más experiencia y conocimientos que él.


Véase la historia en el libro Éxodo, capítulo 18, Antiguo Testamento.



Por: Eric Enrique Aragón

31 de marzo de 2011

Nueva imagen para Ciudad Juárez

A pesar de que la república de México –oficialmente llamada Estados Unidos Mexicanos-, comparte una gran riqueza histórica y cultural, con el resto de los hermanos países de Latinoamérica; también, tiene su propio Talón de Aquiles. Y es que ésta nación cuya población ronda los 112 millones de personas, tiene una de las ciudades más violentas de la región. Nos referimos a la Ciudad Juárez, que en los últimos años ha ocupado los titulares de la prensa internacional, por su alto índice de crímenes, secuestros, violencia contra la mujer (femicidios) y una sangrienta guerra entre los cárteles de la droga.

Tampoco es una situación exclusiva de México. Los demás países del continente americano, ya sea en mayor o menor grado, sufren este doloroso mal. Y pareciera que los índices de criminalidad, cada vez tienden a incrementarse, ante la indiferencia de la sociedad civil, el poco esfuerzo sincero de los gobiernos, la pobreza galopante, la deficiente educación y los valores morales en decadencia.

La Ciudad Juárez, situada al norte del país, con una población aproximada de 1 millón 300 mil habitantes, es la mayor ciudad del estado de Chihuahua. Cabe resaltar que la ciudad está a orillas del famoso río Bravo. Al otro lado del río se ubica la ciudad estadounidense de El Paso (Texas).

Indudablemente, analizar el problema de violencia que viven en carne propia los hermanos juarenses, es algo sumamente delicado y complejo; sin embargo, el interés que mueve a su servidor, es enviarles un mensaje sencillo, pero, con la mejor intención y nobleza: “Que sepan estimados amigos que no están solos”. Miles y miles de latinoamericanos nos solidarizamos con ustedes y elevamos una oración a Dios, para que puedan ver una luz en el camino, que los ayude a salir de este flagelo, que lleva luto y dolor a la familia y a la población en general.

Hace poco, hojeando algunas historias, que ya en otra ocasión había tenido el placer de leer y sacarles el máximo provecho –ya que contienen gran sabiduría- me topé con el relato de una ciudad, cuya existencia se remonta a unos años antes de Cristo. Se trata de la ciudad llamada Nínive. ¿Y por qué me llamó la atención? Porque frente a un desastre que les venía, producto del mal camino que habían tomado los habitantes de la ciudad; tanto los civiles como las autoridades y su rey, se unieron en una gigantesca cruzada de oración, ayuno y fe –hasta los animales participaron- para lograr un solo objetivo: salvar la ciudad de la destrucción. Véase en las Sagradas Escrituras, el capítulo 3, del libro de Jonás.

Entonces, apreciados lectores, si esta población antigua, al igual que otras más contemporáneas, han alcanzado una meta positiva por medio de la unidad, la persistencia y la fe en Dios ¿No podrán alcanzar el mismo objetivo los habitantes de Ciudad Juárez? ¡Claro que sí!

Con el deseo de aportar algunas ideas, que puedan sumarse a otras, en la búsqueda de alternativas de solución al grave problema; a continuación presentamos algunas recomendaciones:


1. Cruzada de Fe Cristiana. En otras ciudades de América se han realizado con bastante éxito. Los cristianos deben recordar que el único ser Todopoderoso, que puede cambiar la vida y forma de pensar de los seres humanos, es Nuestro Señor Jesucristo, que dio su sagrada vida para salvarnos del pecado. Existen miles y miles de testimonios, en casi todo el planeta de personas que han cometido las peores atrocidades y actos delictivos, y por medio de la oración de algún grupo de cristianos o la intervención divina, sus vidas han sido totalmente transformadas. Todas las iglesias que comparten la Fe Cristiana, tales como la católica, evangélicas y otras, deben unirse para ofrecer a Dios: oraciones públicas y la lectura de la Biblia, en forma permanente durante un año.

Este acto de fe no es difícil. Ya se ha hecho en otros países con buenos resultados. Seleccionen sitios apropiados y seguros para esta labor. Cada cristiano debe leer durante media hora, una porción pequeña de las Sagradas Escrituras, de lunes a domingo, sin parar durante todo el año. No será complicado, todos participan –incluso la población en general- y sin mucho esfuerzo se hace la lectura y las oraciones todo el tiempo; y ni siquiera se darán cuenta… Es una excelente ofrenda a Jesús y a su Padre Celestial, para que mejoren la imagen de la ciudad.


2. La sociedad civil organizada, las estaciones de radio y televisión, clubes cívicos, fundaciones, y otras organizaciones que influyen masivamente en la conducta de los habitantes, realicen una campaña permanente, sobre la importancia de la unidad familiar, los valores morales y cristianos, etc.


3. Los educadores, las instituciones educativas y las autoridades en esta materia, deben reforzar y consolidar una educación orientada a fortalecer a los niños y jóvenes, para que no se dejen atrapar por la delincuencia.


4. Es importante buscar asesoría e intercambiar información y experiencias con otros departamentos de policía, que tienen el mismo problema o lo han podido controlar. Por ejemplo: la policía de Los Ángeles, San Francisco, Miami, Nueva York en Estados Unidos de América; al igual que algunas estaciones de policía en Colombia, Brasil y otros países. Asimismo, se deben planear rotaciones efectivas de unidades policiales. Mejorar las condiciones de trabajo y salariales, tanto de éstos (policías) como los demás servidores públicos.


5. Jamás se debe perder de vista que la delincuencia se nutre de los sectores de la población marginados y en extrema pobreza. De modo tal, que las autoridades locales, estatales y federales; con el apoyo de la empresa privada: deben proveer viviendas adecuadas, salud, educación, agua potable y fuentes de empleo a la población más vulnerable (pobreza extrema).


6. Para que la cruzada logre su objetivo: Cambiar la imagen de Ciudad Juárez; es esencial que todos los sectores de la sociedad sean protagonistas y que la misma se haga con mucha sabiduría y prudencia; pues, no se quieren víctimas. Que sea una Campaña Sin Rostro. Por último, tengamos presente que la fuerza bruta jamás solucionará el problema de una forma integral y permanente. Se trata de combatir el problema atacando las mismas raíces (origen), que ocasionan que la juventud y muchos adultos con talentos, encuentren más atractiva la oferta del crimen organizado.


¡Qué Dios los bendiga y guarde, ahora y siempre, amigos juarenses!


Por: Eric Enrique Aragón

16 de marzo de 2011

Las relaciones humanas en nuestra vida diaria…


Relaciones humanas es el nombre dado al conjunto de interacciones que se da entre los individuos de una sociedad, la cual posee grados de órdenes jerárquicos…" "Ésta se realiza gracias a la comunicación, que puede ser de diversos tipos: oral, visual o de imágenes, afectiva, señas; y otros lenguajes creados a partir del desarrollo de las sociedades complejas, como el lenguaje económico, científico, político y por medio de la red informática mundial, llamada Internet (salas de chat y las redes sociales, como Facebook)…” Enciclopedia Wikipedia.

“Las relaciones humanas son básicas para el desarrollo intelectual e individual de los seres humanos, pues gracias a ella se constituyen las sociedades tanto pequeñas (simples, como las aldeas) como grandes (complejas, como las megalópolis).”

Cada ser humano desarrolla su propia personalidad, como ser individual; pero, también necesita desarrollarse como miembro importante de una sociedad, pueblo o ciudad. Más concretamente, los semejantes tienen que formar parte de una colectividad humana, que puede ser la familia, escuela, área de trabajo, club deportivo o social, gremios profesionales, sindicatos de trabajadores, etc.

Si no logra adaptarse o convivir armónicamente con las demás personas, entonces, se origina una serie de problemas que afectan a todos, incluyendo, su individualidad. Muchos desajustes emocionales del ser humano, tiene que ver con la forma como se relaciona con los demás.

"En la familia, en la escuela y en las empresas se observan conflictos que nacen de las malas relaciones humanas".

En primer lugar, se debe entender claramente que todos los semejantes son diferentes, en el aspecto físico, cultural, social, intelectual; por lo tanto, tenemos que respetar las diferencias individuales. No se debe tratar mal a una persona, porque piensa o actúa diferente a nosotros, o porque no la podemos convencer para que haga lo que nosotros queremos…

Por otro lado, las relaciones humanas deben estar guiadas por una serie de reglas necesarias, para la mejor convivencia humana; tales como, los principios morales y cristianos, reglas de urbanidad; códigos de ética y reglamentos internos -en el caso de las áreas de trabajo- y cualesquiera otras normas que ayuden a mantener la armonía entre seres humanos…

Jamás debemos perder de vista, por más esfuerzo que hagamos para que esto no ocurra, el hecho de que siempre tendremos conflictos con las demás personas en cualquier ámbito, donde se desarrollen las relaciones humanas; ya sea en el hogar, la escuela, en el trabajo, o en sitios tan ocasionales y diferentes, como una farmacia, un supermercado, un parque o simplemente, caminando por la calle…

Lo importante frente a las diferencias humanas, que son parte inalienable de la vida del ser humano, es conservar la calma o el autocontrol emocional y utilizar las herramientas más poderosas para resolver éstos problemas: “el diálogo y el buen razonamiento”.






Autor:

Eric Aragón

14/05/10

¡Aún no te desmayes!

¡Jamás! Por ningún motivo, abandones la batalla por la superación...

Si estás pensando en este instante, que tu esfuerzo no vale la pena, porque tu difícil situación no mejora: ¡Nunca, dejes de luchar!

Ya sea que tengas un problema económico, de salud, falta de vivienda, familiar o pésimas condiciones de vida… ¡Jamás! Por ningún motivo, abandones la batalla por la superación. “No es el momento apropiado para desmayarte”.

Es cierto que a veces estamos cansados y sentimos que la carga que llevamos al hombro es tan pesada, que perdemos poco a poco la motivación y la esperanza de que el día de mañana será mejor. Incluso, nos atrevemos a pensar que el mismísimo Dios nos abandonó.

Vemos que nuestros sueños e ideales se alejan de nosotros o se van desvaneciendo como la neblina. Creemos -en medio del desánimo- que las metas que fijamos, son inalcanzables. Por lo tanto, dejamos de estudiar; ya no queremos levantarnos al amanecer con nuestros sueños e ideales; se pierde el interés por ser eficiente en el trabajo; los jóvenes abandonan el esfuerzo y sacrificio por la superación; el maestro pierde el deseo de ser un buen ejemplo para los niños; la comunidad deja de trabajar en equipo para llevar a sus hijos: agua potable, luz, vivienda y educación. En fin, cuando se pierde la motivación dejamos de luchar por nuestros sueños e ideales, que son necesarios para mejorar las condiciones de vida de una persona, familia o comunidad.

¡Cierto! Si te desmayas en este momento, tu carga será más liviana, ni siquiera te darás cuenta de quién la llevará por ti. Lo que verdaderamente tiene valor en la vida, se obtiene mediante grandes esfuerzos y sacrificios –cuesta mucho, no cae del cielo- ¡Recuerda! Todo lo que se consigue sin ningún esfuerzo es efímero, ligero, sin valor y se parece a la neblina.

Pero ¿Cuáles serían las consecuencias si dejas de luchar en este momento? Tu vida sería triste, apagada, llena de llanto y dolor, y de muchas frustraciones. Cuando vayas llegando a la vejez, tu dolor será más intenso; porque descubrirás que pudiste lograr muchos ideales, si no hubieses tomado la errada decisión de abandonar la lucha antes de tiempo. Y lo que más aumentará el llanto, es que quisieras empezar de nuevo; pero, ya no puedes, ahora, los años que tienes representan tu peor enemigo: implacable y sin compasión.

¿Estás cansado? ¡Está bien…! Toma un pequeño descanso; pero, AÚN NO TE DESMAYES. De ahora en adelante, cada día, levántate dispuesto a luchar por tus sueños e ideales. Cuánto más pesada sea tu carga, pídele a Dios y a Jesús, más fuerzas para no rendirte jamás. Toma la decisión de llegar hasta el último suspiro de tu vida: trabajando duro, con mucha fe y sacrifico, para lograr mejores condiciones de vida para tu familia y para ti.



Recomendaciones para una mejor vida:


Nunca te olvides de los preceptos cristianos y guarda en tu corazón los mandamientos de Dios. Esta regla traerá largos días y paz a tu vida.


La misericordia y la verdad: escríbelas en tu corazón y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.


Siempre confía en Dios y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y El enderezará tus veredas.


Teme a Jehová y apártate del mal; porque será salud para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos.


Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre y no desprecies la dirección de tu madre; porque adorno de gracia será a tu cabeza y collares a tu cuello. (Obviamente, si no tienes padres o tutores que te den un buen ejemplo de trabajo, honradez y amor, entonces, sigue los buenos ejemplos de las personas que te rodean).


Si los pecadores te quisieran engañar, no lo permitas. Si te dicen ven con nosotros, acechemos sin motivo al inocente, aparta tus pies de sus veredas. Porque sus pies corren al mal y a derramar sangre.



Léase el libro de los Proverbios, capítulos 1 y 3, Antiguo Testamento.




Por:

Eric Enrique Aragón

27 de marzo de 2011

Recurso humano, factor vital para el desarrollo empresarial…


Una empresa puede tener todos los elementos necesarios para funcionar como tal; incluso, para competir a nivel internacional; sin embargo, será muy difícil, para no decir imposible, mantenerse en el mercado; si ésta no toma en cuenta el factor más importante: el Recurso Humano. Y sobre todo, considerando que los actuales mercados son cada vez más exigentes y competitivos.

¡Cierto! en muchos países existen empresas que tienen años de estar funcionando… Pero ¿Realmente han logrado el desarrollo económico esperado? ¿Los servicios o productos que venden tienen buena calidad? ¿Han contribuido con algo positivo a la comunidad? ¿Se han expandido…? ¿Utilizan la tecnología adecuada y moderna? ¿Tienen una cuota importante de mercado? ¿Sus empleados se sienten satisfechos y han obtenido aumentos salariales importantes…? ¿La imagen de la organización ha mejorado?

En fin, son tantas razones para sustentar que muchas empresas se mantienen funcionando con un alto costo operativo, que son mediocres, poco o nada competitivas o que han desaparecido, a pesar de tener grandes perspectivas de crecimiento económico. Y esta situación negativa se debe a un sencillo razonamiento; pero, difícil para muchos empresarios: de todos los factores de una empresa, el más valioso, como fuerza motora para la organización, es el Recurso Humano, llámese colaboradores, trabajadores, seres humanos, asalariados, o como desee referirse a ellos…

Lo más fácil para un gerente, jefe de recursos humanos o administrador financiero es tomar medidas, sin medir el impacto psicológico que tendrá en la fuerza trabajadora. Por ejemplo, jugar con los salarios de los trabajadores, carecer de una verdadera política de incentivos y aumentos salariales; establecer sanciones fuertes contra los empleados, sin pensar en la capacitación periódica para mejorar la eficiencia de éstos; no hacerlos de una u otra forma partícipes del crecimiento y desarrollo económico de la empresa; o negarles a los hijos de los trabajadores becas escolares u otros incentivos familiares; y prescindir o restarle importancia a las reuniones periódicas y a la convivencia laboral; además, de la falta de una responsabilidad social frente a la comunidad, en la cual se desarrolla la empresa, definitivamente, estas prácticas convierten al trabajador en un ser negativo y desmotivado, menos en aquel colaborador competitivo que espera tener toda organización.

¡Quizás, allí está la falla…! Una gran cantidad de empresas esperan que el excelente recurso humano les caiga del cielo… Error… ¡Jamás lo conseguirán…!

Las empresas deben convertir al trabajador en un colaborador competitivo, leal, seguro de sí mismo, satisfecho con su empleo… y que desee quedarse y crecer con la empresa…







Autor:
Eric Aragón
3 de mayo de 2010