miércoles, 30 de diciembre de 2015

¡Los seres humanos somos tan frágiles...!

Un vaso de vidrio puede verse muy hermoso y ser el más costoso, pero, no tenga la menor duda de que al caerse toda su belleza desaparecerá; sólo quedarán pedazos de vidrios sin forma alguna… A nadie le interesará acercarse a este vaso roto por temor a una herida; de modo tal que rápidamente terminará en el basurero… 

Los seres humanos somos tan frágiles como un vaso de vidrio. Nuestra vida puede cambiar en pocos minutos, para bien o para mal, todo dependerá de la actitud que se tenga frente a los nuevos cambios… Lamentablemente la frustración no permite ver más allá de nuestro dolor y angustia. Creemos con firmeza que todo nuestro mundo se derrumbó, que llegamos al final del camino. Dejamos de luchar por la vida, nos entregamos al abandono… ¡Así somos de frágiles! Sin embargo, no detenemos nuestro afán de ser soberbios y vanidosos cuando la vida nos sonríe ¡Y peor! No le damos ningún respeto a Dios y desconocemos a quienes extienden su mano hacia nosotros en busca de ayuda…

No importa que tan trabajadora, bondadosa o perversa sea una persona: su naturaleza siempre será frágil. Esta es la imperfección humana. No somos dioses. No somos nada en medio del gigantesco universo… Usted puede tener todo el poder o dinero del mundo y aún así su vida no es nada, mañana se puede desvanecer como la niebla… No existe una razón más poderosa que ésta, para elevar una oración (todos los días) a nuestro Creador: “reconociendo nuestras debilidades y clamando por su misericordia”.

Ha pasado un tiempo y todavía no puedo aceptar que mi suegro esté en una cama sin poder hacer nada… No puedo concebir que un señor inteligente, trabajador, fuerte, decente y dedicado a su familia, termine postrado en una cama… Así es la injusticia de la vida, y no digo con esto, que él es perfecto, nadie lo es; pero, estoy plenamente convencido que  hay gente muy cruel que si merece este castigo. Lo irónico y que hace llorar es que mi suegro está así por un daño en su columna, que se agudizó por ayudar a su señora esposa, que desde hace muchos años, está casi inválida. Su amor lo llevó a estar en la misma situación que su amada esposa, quizás peor… Ahora dependen los dos ancianos del grado de amor y agradecimiento que tienen sus hijos en el corazón. Su hija mayor los atiende siempre, lo más seguro es que termine en una cama como ellos, producto del gran esfuerzo físico que hace diariamente por amor a sus padres.

A pesar de todo, yo le digo a la hija mayor (madre de mis bellos hijos) que su sacrificio y amor por sus padres le traerá una bendición muy especial; porque es una promesa de Dios: “Honra a tu padre y madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da”.  Éxodo 20:12.

Atender todas las necesidades físicas de tus padres, darles cariño y comprensión, es justamente lo que significa honrar a los padres.  Debes pedirle diariamente a Jesús que te dé la fuerza física y emocional necesaria para cumplir con este mandato divino: “Amar y honrar a tus padres...” Y nunca olvides que ellos te cuidaron y te dieron cariño cuando tú estabas pequeñita… Ahora ellos necesitan de tu amor y comprensión…

¡Qué Dios bendiga a tu familia, a tus padres, a mis hijos  y a ti Diana!



Por:                                                                                                                       Eric Enrique Aragón

jueves, 24 de diciembre de 2015

¡La esencia del verdadero cristianismo!


En esta Navidad 2015 creo que sería oportuno y le haría bien a nuestro ser interior, dedicar unos minutos a reflexionar sobre el significado del cristianismo.

Millones de personas en todo el mundo, se van a congregar en las distintas iglesias para recibir la Navidad… ¡Y no está mal!  Terminar el año que se va y empezar el nuevo año reunidos en un templo cristiano es maravilloso –y si está toda la familia, aún mejor. Con esta acción estamos invitando a nuestro Creador a formar parte de nuestra vida.

La Navidad que nace gracias a la venida de Nuestro Señor Jesucristo al mundo, allá en Belén, hace más de 2 mil años, no se fundamenta en los bienes materiales; sino, en el sentimiento más puro del amor; es decir, sentir el dolor de los demás y ayudar a los más necesitados; sobre todo, a los niños que no tienen comida ni casa ni pueden ir a la escuela… ¡Y lo más triste! No conocen la bondad…

El verdadero cristiano no es aquel que asiste a una determinada iglesia, guarda un sábado o un domingo, va de puerta en puerta hablando de su doctrina o carga una biblia debajo del brazo todo el día… ¡No! ¡No! Lo más importante de la Fe Cristiana es entender que lo único y más grande que hizo, que un Dios Todopoderoso, sacrificara a su hijo por la humanidad que no lo merecía, fue el “AMOR”.

El amor que demostró Jesús cuando dio su vida por todos nosotros, que somos perversos, fue el amor desinteresado. En otras palabras, jamás le dijo a un ser humano: yo te ayudaré o daré mi vida por ti, si tú me sigues, vas al templo donde yo voy o necesito conocerte más para ayudarte… ¡No! ¡Jamás se comportó de esta manera! En todo momento demostró misericordia, desinterés y bondad…

Nosotros si somos miserables… Muchas veces podemos darle la mano a nuestros semejantes y no lo hacemos… Buscamos todas las excusas para no ayudar, incluso, algunos utilizan la biblia; por supuesto, hacen referencia a los pasajes bíblicos que convienen; tanto así, que descalifican a los que se atreven a citar un pasaje bíblico distinto o expresar una opinión contraria…

Muchos líderes “que se hacen llamar pastores, apóstoles, profetas o utilizan otros nombres llamativos”, engañan a sus seguidores haciéndoles creer que sólo en la iglesia de ellos: existe la salvación del alma y se interpreta la Biblia correctamente… ¡Esta conducta no es la de un verdadero creyente en Dios! Es la de una persona que se aprovecha de la ignorancia y de la fe de los demás, y pretende hacer el papel de Dios.

Dios es el único que puede juzgar a los seres humanos y dar el perdón… ¡Nadie más!

Hagamos un alto en estas fiestas de Navidad 2015, para pedirle a Jesús que nos ayude a ser personas bondadosas y a darle a Él el respeto que merece…




Por:                                                                                                                       Eric Enrique Aragón