sábado, 14 de abril de 2012

Lo que necesita un hijo…


No cabe la menor duda de que los niños cuando nacen están total indefensos. Además, de la leche que se les proporciona en un biberón; ellos necesitan para su normal desarrollo, la confianza y estabilidad emocional, que sólo se obtienen cuando reciben el cuidado y cariño de sus padres o en su defecto, de las personas encargadas de la crianza de los infantes.
Hoy día se aprecia en las escuelas y en otros lugares, donde concurren niños y jóvenes, una inclinación -casi religiosa de éstos- por lo superficial y  negativo. 

 A veces ni los propios padres pueden explicar la conducta agresiva de sus hijos.  En  ciertas ocasiones estas actuaciones equivocadas, conducen a los jóvenes a tener un final que nadie quisiera. 
El origen del problema y la solución es tan simple que no lo vemos. Todo gira en torno a la estabilidad interna del mundo de los sentimientos.
El ser humano desde que nace necesita alimentación para el desarrollo satisfactorio de su cuerpo; igualmente, requiere entender y desarrollar los valores, tales, como el amor, cariño, bondad, unidad familiar, solidaridad, amistad, comprensión, responsabilidad, y otros sentimientos fundamentales para el crecimiento emocional adecuado, de modo tal, que pueda a medida que madura como persona, hacerle frente a las dificultades  -que son normales en la vida humana- con mucha sabiduría y cordura.  
Obviamente, si el infante no recibe nada de esto, por parte de sus progenitores o personas a cargo de esa responsabilidad, tendremos un ser humano con inclinaciones negativas.
No es tarde aún… Todos los padres y tutores están a tiempo de darle amistad y cariño a sus hijos… Igual los maestros y todas aquellas personas que de una u otra manera trabajan con niños y adolescentes.
----"Padrenuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en el cielo como en la tierra. Danos hoy nuestro pan de cada día. No nos dejes caer en tentación.  Líbranos del mal amén". 
La intención no es aburrirlos con tantos Padrenuestros. Todos los niños que son abandonados; incluso, aquéllos que están con sus padres; pero, que por una u otra razón no reciben la atención necesaria: tienden a refugiarse en alguien o en algo cuando se sienten impotentes frente a una dificultad…  
Lamentablemente, no todos tienen la dicha de manifestar como el autor de estos relatos: “Yo me refugié en la lectura y principalmente en mi Fe Cristiana…” ¿Y cómo manifestaba esa Fe?  Cada vez que tenía problemas, alguien me agredía física y emocionalmente o me asaltaban los sentimientos dañinos, me iba a a la cima de un pequeño cerro, me colocaba debajo de un árbol o me escondía en los vagones de los trenes; y con lágrimas en mis ojos, pronunciaba cinco Padrenuestros y cinco Avemarías. A mi corta edad de diez años, creía “firmemente” que esto ayudaba a mi estabilidad emocional.
Mi razonamiento no estaba errado. Lo puedo decir con plena certeza, pues, mi vida pudo tomar otro rumbo totalmente negativo; no obstante, gracias a la buena lectura y a la práctica de las oraciones –aunque fuese de una manera ingenua- en la actualidad, puedo observar la vida de otra forma. Siempre creyendo en un "mañana mejor".  

Pude salir adelante… No quiere decir esto que tengo todo en abundancia y que los problemas se alejaron.  Yo diría que es lo opuesto. Ahora tengo más dificultades que antes… Sin embargo, me enfrento a los percances cada día con una gran fe en Jesús y con una actitud optimista.  “Aunque sea con lágrimas en los ojos…”
Una gran cantidad de jóvenes no lo pueden hacer.  Hoy día están atrapados por la vida fácil y superficial; y lo más grave –pienso- es la confusión que tienen en la mente, que no los deja descubrir, ni siquiera, las habilidades que Dios les regaló. Lo reflejan por ejemplo en el poco interés que demuestran por los estudios y la superación. 
Miles de niños y jóvenes actúan así por resentimiento y venganza; ya que piensan -¡Por supuesto! Están equivocados- que así castigarán a los demás, por el daño recibido.  ¡Sí!  Es un cruel daño abandonar a los hijos… ¡Y no crean que me refiero únicamente a los niños huérfanos…! 
Hay niños y jóvenes que tienen a sus progenitores, y sufren mucho ¿Por qué? porque sus hogares son como las cuevas oscuras, donde nadie se ve ni se habla...Y mucho menos se expresan sentimientos de amistad y cariño.
Hace miles de años, hombres sabios del pueblo hebreo explicaron, la importancia de practicar la  unidad familiar y el respeto a las cosas de Dios. La mejor demostración de Fe Cristiana es: “LA UNIDAD FAMILIAR”.


Por:
Eric Enrique Aragón

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