jueves, 1 de septiembre de 2011

Juventud marginada, aprende a saltar la barrera

En todos los países del mundo, sobre todo en aquellos que están en vías de desarrollo, existen comunidades muy pobres; carentes de todo lo necesario para llevar una vida digna, tal como se establece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Abundan los barrios llenos de malos ejemplos: drogas, prostitución, pandillerismo, sicariato, agresividad, alcoholismo, familias desintegradas, etc. Lo más triste de este panorama es que los niños y jóvenes –cuyo número se multiplica vertiginosamente- quedan atrapados en un gran hoyo negro o círculo vicioso del cual muy difícilmente saldrán. Incluso, muchos no llegarán a los 25 años, ya que el ambiente delictivo se los impedirá.

¡Este mansaje es para ti joven, que vives en estos barrios marginados! ¡Tú puedes cambiar de vida! ¡Tú puedes SALTAR LA BARRERA que te impide ver otro mundo mejor! Un mundo hermoso y sublime que espera por ti. Un lugar donde no tendrás que esconderte de los policías ni de los que te quieren hacer daño; porque tu vida será diferente: conseguirás un empleo, que te permitirá ganar el dinero honradamente y desarrollar las habilidades que Dios te proporcionó; formarás una linda familia en un ambiente sano y seguro; estarás siempre en paz contigo y con los demás; todo mundo te respetará, como tú a ellos; en fin, siempre habrá un lindo amanecer para ti, donde Dios estará contigo.

¿Qué tiene que hacer? Algo que no es complicado para ti. Elevar la mirada al cielo y pedirle a Jesús la sabiduría necesaria, para que puedas ver la vida de otra forma. En otras palabras, tengas la capacidad para entender que practicar lo malo te trae desdicha y dolor. Un millón de veces es mejor caminar por el sendero correcto.

Aprovecha las oportunidades que te presente la vida. Siempre existen, aunque sea una sola vez. Pídele a Dios en oración, la sabiduría para reconocer la oportunidad cuando toque tu puerta; y la fuerza de voluntad para no dejarla escapar. Si tienes la oportunidad de estudiar o capacitarte para conseguir un trabajo, entonces ¡Aprovéchala! O sal a buscar un trabajo (no te dejes vencer nunca). Y cuando te den el trabajo –no importa si es sencillo y ganas poco dinero- agradécele a Dios y esmérate en hacer tu labor con honestidad, disciplina, puntualidad, responsabilidad, eficiencia y entusiasmo… Cree en tu potencial, en tus buenas cualidades, en tus habilidades y llegarás muy lejos.

¡Y no olvides! Ahorra dinero para mudarte a un lugar mejor, se honrado y trabajador, administra bien los ingresos, ama a tu familia y enséñale buenas costumbres a tus hermanos, practica la Fe Cristiana… Siempre camina con integridad. ¡Dios siempre estará a tu lado, en todo momento!



Por: Eric Enrique Aragón 1 de septiembre de 2011

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