viernes, 1 de abril de 2011

¡Aún no te desmayes!

¡Jamás! Por ningún motivo, abandones la batalla por la superación...

Si estás pensando en este instante, que tu esfuerzo no vale la pena, porque tu difícil situación no mejora: ¡Nunca, dejes de luchar!

Ya sea que tengas un problema económico, de salud, falta de vivienda, familiar o pésimas condiciones de vida… ¡Jamás! Por ningún motivo, abandones la batalla por la superación. “No es el momento apropiado para desmayarte”.

Es cierto que a veces estamos cansados y sentimos que la carga que llevamos al hombro es tan pesada, que perdemos poco a poco la motivación y la esperanza de que el día de mañana será mejor. Incluso, nos atrevemos a pensar que el mismísimo Dios nos abandonó.

Vemos que nuestros sueños e ideales se alejan de nosotros o se van desvaneciendo como la neblina. Creemos -en medio del desánimo- que las metas que fijamos, son inalcanzables. Por lo tanto, dejamos de estudiar; ya no queremos levantarnos al amanecer con nuestros sueños e ideales; se pierde el interés por ser eficiente en el trabajo; los jóvenes abandonan el esfuerzo y sacrificio por la superación; el maestro pierde el deseo de ser un buen ejemplo para los niños; la comunidad deja de trabajar en equipo para llevar a sus hijos: agua potable, luz, vivienda y educación. En fin, cuando se pierde la motivación dejamos de luchar por nuestros sueños e ideales, que son necesarios para mejorar las condiciones de vida de una persona, familia o comunidad.

¡Cierto! Si te desmayas en este momento, tu carga será más liviana, ni siquiera te darás cuenta de quién la llevará por ti. Lo que verdaderamente tiene valor en la vida, se obtiene mediante grandes esfuerzos y sacrificios –cuesta mucho, no cae del cielo- ¡Recuerda! Todo lo que se consigue sin ningún esfuerzo es efímero, ligero, sin valor y se parece a la neblina.

Pero ¿Cuáles serían las consecuencias si dejas de luchar en este momento? Tu vida sería triste, apagada, llena de llanto y dolor, y de muchas frustraciones. Cuando vayas llegando a la vejez, tu dolor será más intenso; porque descubrirás que pudiste lograr muchos ideales, si no hubieses tomado la errada decisión de abandonar la lucha antes de tiempo. Y lo que más aumentará el llanto, es que quisieras empezar de nuevo; pero, ya no puedes, ahora, los años que tienes representan tu peor enemigo: implacable y sin compasión.

¿Estás cansado? ¡Está bien…! Toma un pequeño descanso; pero, AÚN NO TE DESMAYES. De ahora en adelante, cada día, levántate dispuesto a luchar por tus sueños e ideales. Cuánto más pesada sea tu carga, pídele a Dios y a Jesús, más fuerzas para no rendirte jamás. Toma la decisión de llegar hasta el último suspiro de tu vida: trabajando duro, con mucha fe y sacrifico, para lograr mejores condiciones de vida para tu familia y para ti.



Recomendaciones para una mejor vida:


Nunca te olvides de los preceptos cristianos y guarda en tu corazón los mandamientos de Dios. Esta regla traerá largos días y paz a tu vida.


La misericordia y la verdad: escríbelas en tu corazón y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.


Siempre confía en Dios y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y El enderezará tus veredas.


Teme a Jehová y apártate del mal; porque será salud para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos.


Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre y no desprecies la dirección de tu madre; porque adorno de gracia será a tu cabeza y collares a tu cuello. (Obviamente, si no tienes padres o tutores que te den un buen ejemplo de trabajo, honradez y amor, entonces, sigue los buenos ejemplos de las personas que te rodean).


Si los pecadores te quisieran engañar, no lo permitas. Si te dicen ven con nosotros, acechemos sin motivo al inocente, aparta tus pies de sus veredas. Porque sus pies corren al mal y a derramar sangre.



Léase el libro de los Proverbios, capítulos 1 y 3, Antiguo Testamento.




Por:

Eric Enrique Aragón

27 de marzo de 2011

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