jueves, 5 de agosto de 2010

Una mano amiga...

Resulta muy triste para un ser humano, en medio de un problema difícil y complejo, no encontrar una mano amiga que lo ayude. Sin embargo, lo que causa más desesperación, angustia y dolor, es saber que nadie te puede ayudar; porque tu problema es grande… ¡No te queda otro camino, que bajar la cabeza y resignarte! Algunas veces esta resignación se traduce en decisiones equivocadas, que te afectan a ti y a tu familia.

A veces los problemas por los cuales pasa un individuo son consecuencias de sus actos, a lo largo de su camino por el mundo terrenal. Y no son todos los que tienen la oportunidad de contar como su vida cambió, por algún suceso inesperado o más bien por la misericordia de una mano invisible.

Hace dos mil años pasó por esta vida terrenal un ser sabio, que nos dejó las reglas para vivir mejor. Normas que no se respetaron y mucho menos se practicaron. Dos mil años después las mismas reglas están vigentes y al alcance de toda la humanidad. Pero, al igual que en la antigüedad, la humanidad sigue violando estas sabias recomendaciones.

Este señor demostró ser el mejor amigo de la humanidad, porque realizó la acción más grande que se puede hacer en beneficio de los demás: “ofrecer su propia vida en sacrificio”.
Gracias a este hombre llamado “Jesucristo”, hoy día podemos acercarnos a él mediante oraciones sencillas, y pedirle la fuerza necesaria para llevar una vida conforme a sus mandamientos, si queremos vivir mejor…

Su gran mensaje se traduce en una reglas fáciles de cumplir, si le pedimos su guía y fuerza:
Darle el respeto (a El) que se merece; no hacerle daño a nadie y buscar siempre la unidad familiar.

“Gracias JESUCRISTO por ser mi mano amiga, que nunca me abandona en mis peores momentos…”

Por: Eric Aragón
5 de agosto de 2010




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